Vapeo clandestino en los baños escolares o en edificios públicos: cómo influyen los cigarrillos electrónicos en la calidad del aire
El vapeo se vuelve cada vez más popular, especialmente entre los jóvenes. Esto plantea retos en cuanto a la salud de los menores y la calidad del aire interior en escuelas y edificios públicos. Pero, ¿cómo afecta el vapor a la composición del aire y cómo se pueden medir estos cambios?
Posibles efectos de las shishas electrónicas sobre la calidad del aire
El vapeo clandestino en los baños escolares o en rincones apartados de bibliotecas y oficinas no es algo excepcional. Un problema del vapeo es el vapor de olor agradable de los e-líquidos. Este vapor perfumado puede oler agradablemente al principio y, por ello, a menudo no se percibe de inmediato como molesto. En algunos casos, incluso se interpreta como una especie de producto cosmético aromático. Esta percepción puede hacer que el vapeo clandestino en interiores se tome menos en serio, aunque los componentes químicos del vapor puedan afectar considerablemente a la calidad del aire. Pues, a pesar de su olor agradable pero engañoso, los cigarrillos electrónicos emiten contaminantes. Queríamos saber en qué medida las shishas electrónicas influyen en la composición del aire. Para ello, realizamos una autoprueba.
El ejemplo práctico air-Q «Situación escolar simulada»
En nuestra prueba actual, utilizamos el dispositivo de medición del aire air-Q para vigilar la calidad del aire interior mientras se usaba un cigarrillo electrónico. Para que el experimento simulara una situación escolar, se realizó en una pequeña oficina de 24,5 m². Gracias al tamaño de la sala, pudimos recrear aproximadamente las condiciones espaciales de un baño escolar.
Antes del experimento, ventilamos la sala durante unos 20 minutos. Durante ese tiempo, penetraron partículas finas procedentes de la cercana calle principal, y el valor medido pasó de menos de 1 µm/m³ a más de 2 µm/m³. Posteriormente, la sala permaneció cerrada durante casi una hora y no se accedió a ella. El valor de partículas finas volvió a su nivel inicial justo antes de comenzar el ensayo. Durante la prueba, dos personas vapearon y dieron tres caladas cada una a su cigarrillo electrónico. Este breve intervalo de vapeo pretendía imitar el comportamiento de los jóvenes al vapear a escondidas y representar así la situación de forma realista.
air-Q Lab: evolución de las partículas finas durante el vapeo
El vapeo comenzó poco después de las 11 horas. En ese momento, la concentración de partículas finas apenas superaba los 0 µm/m³. La nocividad de las partículas finas está relacionada con su tamaño: cuanto más profundamente penetran las partículas en los pulmones y en el torrente sanguíneo, mayor es el peligro para las personas. Por ello, en este experimento decidimos centrarnos principalmente en las partículas finas PM2,5, ya que estas partículas tienen un diámetro inferior a 2,5 micrómetros.
Ya a los pocos segundos, el efecto inmediato del vapeo resulta visible y aumentó de forma repentina. Hacia el final de la prueba, a las 12:52 horas, se alcanzó un valor máximo de casi 40 µm/m³. Poco después, los valores comenzaron a descender rápidamente de nuevo. A continuación, la contaminación por partículas finas se estabilizó en torno a 2 µm/m³. Esto demuestra que el aumento de la concentración de partículas PM2,5 provocado por el vapeo fue temporal y que la calidad del aire volvió a normalizarse tras un cierto tiempo sin nuevas emisiones de vapor.


air-Q Lab: efectos del vapeo sobre la concentración de COV
Los compuestos orgánicos volátiles (COV) son compuestos orgánicos con carbono que llegan al aire a través de diversas fuentes y pueden ser perjudiciales para la salud. Antes de comenzar la prueba, la concentración de COV en la sala era de aproximadamente 5000 ppb. Al iniciarse el vapeo, hacia las 12:48 horas, se observó, en comparación con los demás valores medidos, un aumento claro pero menos rápido de la concentración de COV. El aumento fue más bien constante y regular. Tras un incremento continuo, el valor de COV alcanzó su máximo hacia las 12:56 horas, con aproximadamente 9000 ppb.
Hacia el final de la prueba, el dispositivo de medición del aire air-Q midió un contenido de COV de aproximadamente 7000 ppb.
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Los valores límite recomendados para los COV en interiores varían, pero muchas directrices, entre ellas la de la Agencia Federal de Medio Ambiente alemana (Umweltbundesamt), fijan el valor límite seguro en torno a 1200 a 4000 ppb.

El gráfico muestra, en paralelo al aumento de los demás valores, una caída rápida del índice de salud. El índice de salud se calcula a partir de valores límite oficiales, recomendaciones de las autoridades (por ejemplo, de la Agencia Federal de Medio Ambiente o de la OMS) y estudios científicos, tomando el «peor» valor medido entre todas las magnitudes medidas en un momento determinado.
Conclusión
Los resultados de la prueba muestran que el vapeo en interiores provoca un aumento significativo de todos los valores medidos considerados. Estos cambios no solo pueden afectar a la salud de quienes se encuentran habitualmente en estas estancias, sino también alterar el funcionamiento de equipos técnicos sensibles. Nuestro análisis pone de manifiesto que el vapor aumenta considerablemente tanto las partículas finas como la contaminación por COV. El vapeo regular en espacios cerrados podría, por tanto, provocar un aumento permanente de la concentración de contaminantes, lo que podría resultar perjudicial para la salud a largo plazo. Son posibles diversos efectos sobre la salud, entre ellos irritaciones de las vías respiratorias, dolores de cabeza, mareos, problemas de concentración, así como una disminución del rendimiento y daños permanentes para la salud en caso de exposición prolongada.
Por ello, es recomendable regular el vapeo en espacios cerrados y adoptar medidas de supervisión y mejora de la calidad del aire, con el fin de proteger la salud de las personas presentes en la sala. En general, se observa que la supervisión de la calidad del aire interior constituye un paso importante para hacer frente a los retos que plantea el vapeo. Con mediciones precisas es posible detectar los efectos inmediatos sobre la calidad del aire y descubrir el vapeo clandestino.
Los dispositivos de medición del aire como el air-Q ofrecen la posibilidad de detectar las concentraciones de contaminantes y, con ello, adoptar medidas específicas para proteger la salud y la seguridad en interiores. De este modo, las escuelas y los organismos públicos no solo pueden mejorar la calidad del aire, sino también emprender medidas preventivas para impedir el vapeo clandestino.