Medir infrasonidos: causas, efectos y por qué una medición puede ser útil
Los infrasonidos se originan tanto por causas naturales como por instalaciones técnicas. Aunque a menudo no son audibles, pueden percibirse como molestos. Descubra qué efectos pueden tener los infrasonidos, cómo se evalúan y cómo el air-Q ayuda en la medición y el análisis.
¿Qué son los infrasonidos?
Los infrasonidos designan ondas sonoras con frecuencias inferiores a 20 hercios (Hz). Estas frecuencias se sitúan por debajo del rango auditivo humano habitual y, por ello, a menudo no se perciben como un sonido clásico. Sin embargo, en determinadas condiciones pueden percibirse como una sensación de presión, vibración o zumbido.
Como los infrasonidos y el sonido de baja frecuencia a menudo no son claramente audibles, para las personas afectadas suelen ser difíciles de clasificar. Por ello, es aún más importante hacer visibles las posibles molestias mediante una medición adecuada.
¿Dónde se originan los infrasonidos?
Los infrasonidos aparecen de forma natural en nuestro entorno. Entre las fuentes naturales se encuentran, entre otras:
- el viento y las tormentas
- las tormentas eléctricas
- el oleaje marino
- las cascadas
- los terremotos
- los volcanes
Además, existen numerosas fuentes técnicas de infrasonidos y sonido de baja frecuencia:
- bombas de calor
- instalaciones de ventilación y climatización
- compresores
- transformadores
- instalaciones industriales
- tráfico
- aviones
- sistemas de altavoces
- grandes motores y máquinas
También las instalaciones técnicas de los edificios o los equipos mal desacoplados pueden generar vibraciones y zumbidos. Como las frecuencias bajas se propagan relativamente lejos y pueden poner en vibración elementos constructivos, las molestias correspondientes no aparecen solo al aire libre. También pueden ser medibles en viviendas, oficinas o instalaciones técnicas.
¿Cómo se evalúan los infrasonidos?
A diferencia de muchos contaminantes atmosféricos, no existe un valor límite generalmente válido para los infrasonidos.
La evaluación se realiza en función de la frecuencia y tiene en cuenta diversos factores:
- el nivel de presión sonora
- el espectro de frecuencias
- la duración de la exposición
- la hora del día
- el lugar de medición
- las condiciones ambientales
En Alemania, las inmisiones sonoras de baja frecuencia se evalúan, entre otros criterios, con base en la TA Lärm y la norma DIN 45680.
Un desafío particular reside en que las indicaciones clásicas de nivel sonoro en dB(A) captan las frecuencias bajas solo de forma limitada. Por ello, los componentes de infrasonido relevantes o los sonidos de baja frecuencia pueden subestimarse en parte en las mediciones convencionales. Por eso se necesitan métodos de medición adecuados para una evaluación fiable.

¿Qué efectos pueden tener los infrasonidos?
Los infrasonidos suelen asociarse con molestias de salud. Sin embargo, los datos científicos muestran una imagen más matizada.
Según el estado actual del conocimiento, no se han demostrado efectos negativos comprobados sobre la salud para niveles de infrasonido por debajo del umbral de percepción.
Sin embargo, si se perciben infrasonidos o sonido de baja frecuencia, esto puede sentirse como molesto o incómodo. Las personas afectadas informan, por ejemplo, de:
- sensación de presión en la habitación
- zumbido
- sensación de vibración
- ruidos difíciles de localizar
- vibraciones en muebles o elementos constructivos
En caso de molestias perceptibles o más elevadas, además pueden aparecer las siguientes molestias:
- trastornos de concentración
- trastornos del sueño
- fatiga
- dolores de cabeza
- malestar
- reacciones de estrés
Con niveles de presión sonora extremadamente altos, en principio también son posibles dolores al oír o daños auditivos.
Por qué una medición puede ser útil
Precisamente con el sonido de baja frecuencia, la percepción subjetiva suele ser difícil. Muchas personas afectadas describen una sensación desagradable, pero no pueden identificar claramente la causa.
Una medición ayuda a,
- registrar objetivamente los eventos sonoros,
- hacer visibles los patrones temporales,
- acotar las fuentes técnicas de sonido,
- documentar las anomalías con datos de medición concretos.
Esto es especialmente útil cuando las molestias solo aparecen en determinados momentos del día o posiblemente están relacionadas con bombas de calor, instalaciones de ventilación, instalaciones industriales o el tráfico.
Medir infrasonidos con el air-Q
El air-Q permite el registro continuo de infrasonidos y otros parámetros ambientales. Así se pueden no solo detectar los eventos sonoros y las posibles molestias, sino también analizarlos en su evolución temporal.
Una ventaja particular reside en que la medición sonora puede combinarse con otros datos ambientales. Así se pueden investigar posibles relaciones entre las molestias y factores como la
- presión atmosférica,
- temperatura,
- humedad del aire,
- CO₂,
- COV (compuestos orgánicos volátiles),
- partículas finas
pueden investigarse.
Así se obtiene una imagen más completa de las condiciones ambientales que con una simple medición sonora.
Conclusión
Los infrasonidos son un componente natural de nuestro entorno y, al mismo tiempo, son generados por numerosas instalaciones técnicas. Aunque los infrasonidos a menudo no son directamente audibles, los eventos sonoros de baja frecuencia pueden, en determinadas condiciones, percibirse como molestos.
Como la evaluación es compleja y las mediciones sonoras convencionales a menudo solo captan de forma limitada las frecuencias bajas, una medición específica desempeña un papel importante. Con el air-Q se pueden registrar y analizar de forma continua los infrasonidos, los eventos sonoros y otros parámetros ambientales. Así se pueden comprender, documentar y clasificar mejor las posibles causas de las molestias.