Aire viciado en la oficina: cómo un buen clima interior garantiza el rendimiento
En Alemania, la calidad del aire en el lugar de trabajo se rige por el reglamento de lugares de trabajo, concretamente por las normas para lugares de trabajo. Sin embargo, en la oficina, el «aire respirable saludable» a menudo brilla por su ausencia. Más bien reina el aire viciado, especialmente en las oficinas de planta abierta. ¿Cómo se puede, a pesar de todo, garantizar el rendimiento mediante un buen clima interior?
El reglamento de lugares de trabajo establece que en los locales de trabajo cerrados debe haber «aire respirable saludable en cantidad suficiente». Por lo general, esto corresponde a la calidad del aire exterior. El valor límite de dióxido de nitrógeno en las oficinas es, por tanto, de 40 microgramos por metro cúbico de media anual. Este valor se establece sobre la base de la directiva europea de calidad del aire y de la Organización Mundial de la Salud (OMS), y se ha incorporado a la ley de protección contra emisiones. El objetivo del valor límite es proteger a bebés, niños, enfermos, embarazadas o personas mayores. Las normas para lugares de trabajo fijan un valor comparable para el clima interior en oficinas normales, con el fin de proteger a los empleados.
De vez en cuando surge cierta confusión porque todavía existe un valor límite de la década de 1990, situado en 60 microgramos por metro cúbico de aire y referido a la media semanal para espacios interiores. Sin embargo, este valor se considera solo un valor orientativo, definido originalmente por una comisión de higiene del aire interior mucho antes de la directiva de la UE. No obstante, ante el medio ARD-Faktenfinder, la Oficina Federal de Medio Ambiente alemana recomienda, sobre la base de conocimientos científicos actuales, dejar de aplicar este valor. Se prevé una adaptación en los próximos años.
Los valores límite aplicables al dióxido de carbono en oficinas y en el lugar de trabajo pueden consultarse en la página de valores medidos.
Menor rendimiento debido a un aire de mala calidad
Un aire interior saludable y un buen clima interior determinan de manera decisiva el bienestar de los empleados de oficina, así como su capacidad de concentración y rendimiento. El cerebro necesita un suministro suficiente de oxígeno para poder trabajar al máximo nivel de rendimiento. Lo determinante para un aire duraderamente saludable en la oficina no es tanto la disminución del contenido de oxígeno en el aire viciado, sino sobre todo el contenido de dióxido de carbono del aire respirado: el aire fresco está compuesto en un 21 % por oxígeno y contiene aproximadamente un 0,04 % de CO2 (400 ppm). Al exhalar, devolvemos a la oficina aire con un contenido de oxígeno del 16 %, pero que contiene un cuatro por ciento de dióxido de carbono (40 000 ppm).
Mientras que el contenido de oxígeno del aire en una oficina de planta abierta disminuye lentamente y solo baja del umbral crítico del 18 % tras varias horas, el aire respirado altamente concentrado hace que la proporción de dióxido de carbono aumente muy rápidamente. Todo el mundo lo conoce: una hora de trabajo concentrado en una sala de reuniones cerrada suele provocar dolores de cabeza y dificultades de concentración, algo que ya ocurre con contenidos de dióxido de carbono de entre uno y 2,5 % (1000 a 2500 ppm).
El valor límite oficial en el lugar de trabajo es de 5000 ppm; el grupo de trabajo de la Oficina Federal de Medio Ambiente alemana considera que las concentraciones inferiores a 1000 ppm son inofensivas. Los valores entre 1000 y 2000 se clasifican como «preocupantes», y las concentraciones superiores a 2000 ppm se consideran inaceptables.
Consecuencias sanitarias del aire interior viciado
Está demostrado que el aire viciado o de mala calidad tiene una influencia en nuestra salud. Cuando aumenta el contenido de CO2 en la sangre, los vasos sanguíneos se dilatan para recibir la mayor cantidad de oxígeno posible. Cuando esto ocurre, la presión arterial desciende, lo que provoca sensación de debilidad o fatiga. Los problemas van desde molestias leves hasta daños crónicos:
- Bienestar: un aire de mala calidad en la oficina reduce considerablemente el bienestar humano. Esto se manifiesta en fatiga, irritabilidad o cambios de humor. Si esto persiste, pueden producirse dolores de cabeza repentinos o náuseas. Este efecto se describe a menudo como el «síndrome del edificio enfermo».
- Mucosas: la inhalación continua de aire de mala calidad puede provocar irritaciones de las mucosas, incluso laringitis.
- Ojos: además de las vías respiratorias, los ojos también son vulnerables; así, una conjuntivitis puede ser también consecuencia de un aire interior de mala calidad.
- Alergias: en un aire de mala calidad entramos en contacto con alérgenos como ácaros del polvo doméstico, esporas de moho, pelo o escamas de piel. Este contacto puede provocar resfriados, asma alérgica o incluso eczemas cutáneos.
- Dolores de espalda y cuello: en entornos de oficina, las corrientes de aire o los flujos de aire frío suelen provocar dolores en la zona de la espalda o el cuello
Muchos de los síntomas mencionados se ven agravados por permanecer sentado durante horas y, por tanto, por la falta de movimiento.
¿Cómo se garantiza el rendimiento?
La recomendación básica para evitar el aire viciado en la oficina es comprobar la calidad del aire y luego reaccionar cuando, por ejemplo, el contenido de dióxido de carbono supere el límite crítico de 1000 ppm. Para ello, se puede utilizar de forma ideal el analizador de aire air-Q.
Al ventilar, hay que tener en cuenta que la ventana o ventanas no deben quedar entreabiertas, sino completamente abiertas. Al dejar las ventanas entreabiertas se generan corrientes de aire. Por lo general, se recomienda ventilar como máximo cinco minutos cada dos horas. Sin embargo, ventilar contra el aire de mala calidad para garantizar el rendimiento también tiene desventajas: si, por ejemplo, la ventana da a una calle muy transitada, es posible que entre en la oficina ozono, partículas finas o polen procedentes del exterior.
Para evitar una ventilación ineficaz, el air-Q vuelve a ser de gran ayuda: gracias al registro en tiempo real de la evolución de la calidad del aire, se puede determinar con exactitud qué valores han mejorado o empeorado con la ventilación. Por ello, se trata de averiguar el momento adecuado para ventilar durante más tiempo.
Por supuesto, también es posible ventilar a través de puertas abiertas: si delante del edificio no hay una calle muy transitada ni un gran aparcamiento, ventilar a través de puertas abiertas puede ser más eficaz que hacerlo a través de las ventanas. Esto permite renovar de forma más fiable también el aire que se encuentra por debajo del nivel de las ventanas.
Más consejos para un mejor clima interior:
- Colocar impresoras o fotocopiadoras en salas separadas
- Limpiar el suelo diariamente con una fregona húmeda
- Colocar plantas para crear un clima interior biofílico, absorber algo de CO2 y contrarrestar el aire seco
- Utilizar purificadores de aire (con gran caudal de aire y varios filtros) o humidificadores
- Los empleados deberían evitar perfumes, cremas, etc. de olor intenso
Reducir el aire viciado en la oficina para aumentar el bienestar, la concentración y el rendimiento mediante un clima interior saludable no tiene ningún misterio. Quien aplique conscientemente estos consejos y supervise continuamente la calidad del aire puede realizar su trabajo sin dolores de cabeza ni limitaciones.